lunes, 29 de octubre de 2007

bilis y spleen ( amaxofobia)

- su comedia y mi tragedia-

Yo soy de aquellos que aman y enamoran con las palabras, por lo que no poder encontrar una que sintetice la sensación que producen ciertas personas que pasan por nuestras vidas me llena de una ansiedad frustrante, la misma que .tengo cuando la cabeza está a por explotarme de tantas cosas que quiero decir, pero no logro escribir nada, porque me falta esa gota que derrama el vaso de la prosa.
Buscando en el paisaje de conocimiento que 21 años de vida me dieron ( no es mucho, pero es algo)descubrí un concepto que podía servirme para ilustrar de forma más exacta esta sensación que muchos confunden con “amor” y que no tiene nada que ver con este. Me refiero a “Universal Concreto”. Algunos se preguntarán que relación hay entre las tríadas dialécticas hegelianas y una conexión…energética, por darle alguna característica cualitativa a lago que no sé como calificarlo.
Sabrán, y si no lo saben ahora sí, que el U.C es la síntesis de los opuestos, lo que pertenece, derrumba, contiene, absorbe……es ausencia y presencia, presente, futuro y pasado….
Es, como decidimos nombrar a este sentimiento, la “totalidad”.
¿Por qué no llamarlo simplemente amor y evitar tan arduo recorrido por la filosofía?
Porque el amor es material. Más allá de lo que un enamorado me diga, la sensación a la que nos referíamos se asemeja más al folclore romántico del siglo XIX que al ideal de dicho amor.
Es como……una potencia vital, en cambio, y perdónenme la reiteración de la palabra amor, el amor es algo mundano, hasta capitalista les diría, perecedero, parcial….
De lo que nosotras hablábamos, después de darnos cuenta lo abrumadora y destructiva que había sido la aparición de X persona, era de esa totalidad sintética, química, física, cerebral, espiritual, sentimental y todos los adjetivos que se les vengan a la mente.
(Hoy volví a sentir ese nudo en la panza, esas ganas de llorar por lo que podría haber sido y no fue, esas ganas de comenzar una guerra perdida de antemano…..)
Da miedo a veces lo inevitables que resultan esas pequeñas historias de “totalidad”, y más temor el saber que en algún momento nos vamos a encontrar de nuevo, porque todo en el espacio lo insinúa.
Brindo por mi totalidad, por ese maestro que fue (y es) tan importante para mí, al que desearía ver otra vez, aunque ambos sepamos que el destino hoy nos tiene reservados papeles distintos en obras diferentes ( su comedia y mi tragedia)……al que agradeceré toda la vida que me queda el haberme dado tanto en tan poco tiempo,
al que el pido perdón por no haberle creído,
al que ahora le creo,
al que le dedico mi poesía.
Al que debería darle el 50% de las ganancias si llego a consagrarme como escritora (soy lógica, de vez en cuando)
En fin, el fin…
Él ya lo sabe.


- parte II-

De pronto la certeza, tan fría como las praderas rusas, golpeó mi mente.
El ruido de las nueces en el contacto de neurona tras neurona, y la información horrible de lo que sabemos cierto, pero no queremos ni saber ni acertar, me dejaron sin aire.
La pava silbaba, hervida agua que iría a parar al mate, y mi corazón se iba consumiendo, pichonsuelo de un fénix que jamás renacería.
¿Por qué tanto dolor me embriagó, poesía de la bilis de mi hígado y el spleen de la ciudad?
Porque supe, frente a la ventana, viendo el cielo rosa de humedad y llovizna, que él jamás se arriesgará conmigo de nuevo……………si no cambia la situación y los lagos no llegan al cielo, los bosques no pierden el perfume a tierra y la soledad no lo hace su amante .
(Para entregármelo de ese día a un tiempo, dispuesto a perder la guerra que me venció de antemano en el pasado)
No tiene las suficientes fuerzas para raptarme. Sería su Proserpina todas las estaciones hasta el juicio final.
Es tan fuerte el deseo de que vuelva a mí (intuyo en mi totalidad un mínimo asomo del mismo hecho), tan voraz el incendio de nuestros pechos al recordar una sola y verde noche…. Sobran pruebas que afirmen que el no dejará su nave segura para arrojarse a las fauces de un agujero negro……
(Que no deja de esperarlo)
Hasta hoy pensaba que si no me buscaba era por olvido, indiferencia, abulia, entre otras cosas tristes. Aunque, sabiendo ahora esto, mi melancolía lunar aumenta y aumenta.
Él no me amará en esta vida (o en estos años) no porque no lo sienta, si no porque lo siente.
Y no soy libre de besarlo, porque él no es libre de ninguna manera.
En mi boca morirá un gemido de placer y dolor compuesto. Quisiera tenerlo, unos minutos, a mi maestro, y decirle con voz queda, entrecortada por la emoción que aunque ame al resto, soy suya universal y concretamente.