lunes, 29 de octubre de 2007

menage

rasgar con mis uñas
tu rostro de felices colores
y dejar que la sangre de tus heridas fluya,
como un torrente carmesí
por mis ropas, por las tuyas

Morderte hasta que te desmayes,
y pedirte perdón a medias

Sacarme el corazón, para hacerlo poesía
y dártelo aún latiendo,
para que lo aplastes con tu miedo y tu hipocresía

golpearte
golpearte

porque no puedo verte sonriendo.

o buscar en otro hombre
lo que me diste
lo que me negaste
y esperar
paciente impaciente
a que me veas en sus brazos

desgarrar tus miembros
entronizando mi dolor
y cegar los ojos de mirada penetrante
con ira amorosa
con odioso rencor

matarte
matarte

clavarte a mi cruz,
llenar tu cama de gusanos
que invadirán, reptando
los recovecos húmedos de tu cuerpo
y el suyo

llorar entre risas,
para que no vislumbres la profundidad de mi mal,

o pedirle a este músculo
que te olvide
que se desligue de tu ternura majestuosa
de tu boca impertinente

de vos

o herirte de muerte
o abrazarte y detenerme
antes de que la injuriosa suerte
me termine jugando en contra

abarcarte, en un soplo divino
rapsoda infernal

despedirme
de vos

de vos

callar toda la lírica que habita en mí

para no morir
para no morir


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esta boca buscaba la calma y el dolor, ambos hijos de ese beso comprometido.
el cielo, el purgatorio y el infierno se habían reunido en este rincón verde de la urbe gigante, de puertos y museos, de estatuas y gentilhombres, de odios y saqueos, para teñir dos cuerpos desnudos de ángeles, no bautizados y herejes.
tus dedos finos y conocedores de las artes, dibujaban caricias en mis pechos.
La violencia de tu excitada mirada me hacia bajar la vista.
(me dan miedo tus ojos oscuros. me estimulan tus gestos tiernos y pasivos)
cuando el huracán sanguíneo hinchó tu sexo, viniste a mí , feroz, voraz, rapaz…..y las uñas de mis manos fueron garras y el malestar de mi ombligo placer y fuego.
Hoy me pongo a analizar lo que pasó con la cabeza extraviada en el monótono latir de la avenida. Camino despacio entre los curiosos y los ocupados…y el perfume de la primavera me llena las fosas de promesas y posibilidades de amor nuevas.
no voy a olvidar la llama plástica que marcó tu paso por el kunst caemer, ni las largas horas jugando a ser los que no éramos. Tal vez por eso ame a Shakespeare y agonice en la tragedia.
¿Quiénes más tristes que nosotros, maestro?

Con el beso de este boca roja de sangre y delicia me despido de tu nombre, aunque sepa que jamás volveré a ser la misma.
Pero este agosto me ama…..y de las cenizas de la hoguera tibia del muriente invierno, un hombre nuevo me ha dado cobijo entre sus sueños.
quisiera tocarlo ,conocerlo, y sentirme tan a gusto como con vos, mi señor y maestro….

veremos que pasa.