lunes, 29 de octubre de 2007

Domingo apático en la capital argentina, algún que otro mate frío, entre canciones de lennon y ramones.
Ella dice haberlo visto.
Sus ojos, luminarias inmensas en el tiempo de Marte y la guerra, se posaron en el rostro de la mujer que él reconocía, y sin embargo, no podía decir de dónde.

Mi amor, no la viste en sueños, ni en tus más oscuras pesadillas. En esa extraña me buscabas.
Y tu corazón salió al campo de batalla, mientras que una voz interna te pedía que le gritaras a la desconocida que no se vaya, que te hablara de mí y de mi kunst caemer.
No lo hiciste. No la harías ni lo harás.

Domingo melancólico en la capital argentina. Ya no podré dormir en paz de nuevo. A través de su cuerpo vivo, viven mis deseos.
Ojalá ella hubiese sido yo…y vos, sólo vos, en otro tiempo.
No tengo más ganas de luchar contra mi misma. Me rindo a tu recuerdo y a tu vacío.
Renuncio a lo bello y sublime, ¿nepente beneficioso o póliza ineficaz?
Jamás sucumbirá mi furia por nosotros,
Jamás
Jamás
Pero no puedo hacer más que eso.

Te abrazaría….
Te amaría….
Tocaría las fibras sensibles de tu anatomía, para terminar lo que un día, hace siglos, empezamos.


No debo.
No puedo.
No entiendo porque siento aún hoy esta devoción.


Fuimos lo que fuimos, ni amantes ni amigos…
Adversarios y cómplices.
No se que fuimos. Pero eso terminó.

¿Cómo voy a respirar si cada segundo que pasa, el destino te señala?

Seguís, al igual que un fondo de cuerdas, repiqueteando en las profundidades cavernosas de mi alma.

Las únicas palabras que se me vienen a la mente, lo suficientemente decorosas para repetirlas son: nunca, siempre…por qué y cuándo.
Las escribirás en la oración que quieras, otorgándole el sentido que más te cuadre.


Domingo triste en la capital argentina. Quisiera cerrarme al flujo de la conciencia, y no vibrar al ver una foto tuya.

La extraña, hechicera y gitana, leyó tus pensamientos. Y vio miedo, y vio frustración…un paisaje infernal oculto por la máscara de un rostro feliz.

Amante de tu perversión y tu tierna desnudez, los días se me pasan rápida y lentamente. En algunos deseo verte, y en otros, me resigno y lucro con la suerte.

Domingo gris y azul en la capital argentina.

(Ella dice haberlo visto.
Eso bastó para llorar,
Eso bastó para reír……)


Dibujame, alas desplumadas y ojos inundados de amor.
Escribime, una historia con humo y chimeneas.
Describime…. ángel caído.

Dibujame, como la imposibilidad.
Poneme música, bolero de Ravel.
Esculpime, Daphne o Proserpina.


Pero no me mates. O sí.
Dame lo que puedas.
Yo haré de cuenta que es un gran todo.
Yo haré de cuenta que no existe.

Yo haré de cuenta que los celos verdosos
no me apuñalan …
no me apuñalan..