lunes, 29 de octubre de 2007
Sobre la disociación de mi cuerpo y mi alma
la visión de un cartel en una avenida, típica postal de la ciudad , porteña memoria de alguna que otra ensoñación...
el deseo de verte fue tan fuerte, que dejé de ser yo, y me convertí en árbol, en cada uno de los transeúntes, en negocios y ferias, en puestos callejeros , en insectos y edificios.
Sé que no puedo hablarte directamente, pero el hecho de saberme tan cerca de tu mundo, de tu lugar, de tus formas y palabras, debilitó mis miembros...
Sólo la poesía, me había dado tanto dolor, tanta pasión y tanta pena antes de encontrarte entre flores siniestras.....
aún hoy creo en nuestra conexión telepática, amantes espirituales...
el amor no es más que un aspecto de la inmensidad.No siento eso.La totalidad me invade al presentirte.¡tendrías que haberme visto, frágil ,temblando, con los ojos húmedos por la emoción de cruzarte en ese rincón de la jungla!
equivoqué la calle, maestro, y el peso de la desesperación, ansiada y repulsiva, me abatió con una violancia tan funesta, estuve a punto de dejarme morir bajo las ruedas .
repito que mi prosa , único regalo material que podré hacerte en esta vida, no es un reproche ni una propuesta.........si no el triste desvarío de una aprendiz de la libertad que se siente herida por la noche, amada por la luna.
aquella misma que no logra entender el menjunge que le has dado de beber, porque no logra pasar un día sin esperar hoy tu voz, del otro lado de la línea, la que te perdonaría hasta su propia muerte, con tal de rencarnarse pronto, para buscarte por los siglos y los siglos, hasta que el caro destino decida que seas suyo.
la misma, la misma que al abrirte la puerta, dejó flotar su risa infantil en la primavera...
la misma que hoy ves en tus sueños, y no conseguís sacar del rincón más oscuro de tu hígado.
yo.
